🪂 Parapente
Él, es Arnold como lo llaman en la Hosteria Municipal de El Portezuelo, o bien "negro" como lo llaman sus amigos del parapente.
Nos cuentan que Arnold, fue recostado de la ruta por un amante de esta actividad, quien luego lo dejó en el puesto caminero. Cuando comenzaron los trabajos de remodelación de la Hosteria, Arnold se acercó y jamás se fue.
De hecho, con tan solo escuchar el sonido de los parapentes cuando se preparan para volar, llega al lugar y comienza a ladrar, hasta acompañar en el despegue a los pilotos. Incluso, sus ladridos también se pueden escuchar cuando pasa algún cóndor cerca.
Quizás, el sueño de volar no solo la tenga el hombre, sino que también la pueda sentir Arnold. ¿Podrá algún día volar en parapente?






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